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¿Se puede curar el SIDA?

En la actualidad no existe ninguna cura para el SIDA o para la infección por el virus del VIH. Sin embargo, siguiendo un tratamiento específico y guiado por médicos cualificados, la enfermedad puede convertirse en una afección crónica con la que se puede vivir toda la vida.

Por ello es importante conocer con detalle primero las complicaciones que puede acarrear no tratar correctamente la enfermedad. Nuestra salud dependerá de cómo de efectivo sea el tratamiento que tomemos. Nuestro médico debe ser la persona que nos guíe a través del proceso de tratamiento.

¿Qué complicaciones puede producir la infección por VIH?

La infección por VIH debilita tu sistema inmunitario, aumentando así el riesgo de padecer cualquier tipo de enfermedad, que de manera normal tu propio organismo podría combatir sin problemas.

Las personas infectadas por VIH son mucho más suceptibles de sufrir las siguientes enfermedades:

  • Pneumocystis pneumonia o PCP. Se trata de una infección por hongos que puede causar una grave enfermedad. En la actualidad, gracias a los tratamientos contra el VIH, esta enfermedad se ha reducido mucho en portadores del virus.
  • Candidiasis. Esta enfermedad es muy común entre las personas infectadas por VIH. La Candidiasis provoca inflamación y la aparición de una mucosa espesa y blanca en la boca, la lengua, el esófago o la vagina.
  • Tuberculosis. Se trata de la principal causa de muerte entre las personas que padecen SIDA. Los casos se concentran sobre todo en países en vías de desarrollo con pocos recursos sanitarios.
  • Cytomegalovirus. Este virus es una variedad de herpes que se trasmite a través de la saliva, la sangre, la orina, el semen o la leche materna. Un sistema inmune en correcto funcionamiento destruye este virus. Si tu sistema inmune está debilitado por cualquier causa, el virus puede causar daño en los ojos, en el tracto digestivo, en los pulmones y en otros órganos.
  • Meningitis. Esta enfermedad provoca la inflamación de las membranas y fluidos que envuelven al cerebro y espina dorsal. Su desarrollo está muy ligado a una infección por VIH.
  • Toxoplasmosis. Esta infección es potencialmente mortal. Es una enfermedad causada por un parásito transmitido generalmente por los gatos. Estos parásitos pueden saltas a otros animales y a los humanos. Un ataque de Toxoplasmosis puede causar daños en el corazón y eventualmente al cerebro.

VIH y cáncer

Cuando se padece una infección por VIH es más factible padecer algún tipo de cáncer. Los más comunes son:

  • Linfoma. Esta variedad de cáncer se desarrolla en los glóbulos blancos de la sangre. El síntoma más evidente es una inflamación indolora de los ganglios linfáticos.
  • Sarcoma. Se trata de un tumor de las paredes de los vasos sanguíneos. Su síntoma más evidente es la aparición de pequeñas lesiones en la boca y la piel de color rosa, rojo o morado. El sarcoma puede afectar también a otros órganos, como el tracto digestivo o los pulmones.

Otros problemas relacionados con el VIH

Además de todas las anteriores, se pueden experimentar otro tipo de complicaciones:

  • Caquexia. Una infección por VIH que no sea tratada correctamente puede ocasionar Caquexia, lo que implica un debilitamiento muscular extremo, fiebre y pérdida de peso.
  • Complicaciones neurológicas. Relacionados con el VIH se puede padecer confusión, depresión, ansiedad, demencia y dificultades motrices. Los síntomas neurológicos del VIH se pueden manifestar de muchas maneras y normalmente de manera leve.
  • Problemas en el riñón. El VIH puede provocar la inflamación de los pequeños filtros del riñón que se encargan de purificar la sangre.
  • Problemas de hígado. El VIH puede acarrear problemas graves de funcionamiento en el hígado, sobre todo en pacientes que también padecen de Hepatitis B o C.

Cómo enfrentarse al SIDA

Aunque existen diferentes tratamientos en desarrollo, a día de hoy no existe una cura para el VIH o para el SIDA. Una vez que tu cuerpo esté infectado, nunca se podrá librar totalmente del virus. Sin embargo existen multitud de tratamientos en la actualidad que evitan que el virus se propague o que provoque complicaciones.

El conjunto de medicamentos que combaten el VIH reciben el nombre de Terapia Antirretroviral o TAR. Cualquier persona diagnosticada con VIH debería comenzar de inmediato con un TAR de inmediato, sin importar cuán avanzada esté la enfermedad.

Un TAR se compone normalmente de tres o más medicamentos combinados. Esta combinación de medicinas es la opción actual que más efectos positivos esta dando. Un tratamiento por TAR reduce en gran medida la expansión del virus.

Existen diferentes variantes de TAR que mezclan tres o más medicamentos en una sola pastilla que se toma diariamente. Cada tipo de medicina bloquea el virus de una manera diferente. El tratamiento impuesto por el médico incluirá medicamentos de diferentes clases con el objetivo de:

  • Maximizar la eliminación del virus de la sangre.
  • Evitar el desarrollo de resistencia al tratamiento por parte del virus.
  • Valorar la resistencia individual a los medicamentos.

Comenzar y mantener el tratamiento

Cualquier persona con una infección por VIH debería comenzar un tratamiento, sea cual sea el estado de la enfermedad. La mejor manera de combatir el virus es mantener un tratamiento por TAR continuado, el cual provoque la casi desaparición del virus en la sangre. Esta es la mejor manera para mantenerse sano aunque se esté infectado.

El seguimiento médico es imprescindible para mantener un tratamiento adecuado por TAR. Seguir un tratamiento TAR que reduzca a niveles mínimos la presencia del virus ayuda a que:

  • El sistema inmune se conserve fuerte y actúe ante posibles amenazas.
  • Reducir la posibilidad de contraer nuevas infecciones.
  • Evitar el desarrollo de resistencia al tratamiento.
  • Minimizar las posibilidades transmisión del virus a otras personas.

Mantener un tratamiento adecuado puede ser complicado. Es un factor imprescindible ponerse en manos de los profesionales y seguir sus indicaciones es cada momento.

¿Tiene efectos secundarios el tratamiento contra el SIDA?

Los medicamentos utilizados para combatir el VIH y el SIDA pueden ser muy potentes. Por ello pueden producirse efectos secundarios como:

  • Nauseas, vómitos o diarrea.
  • Problemas cardíacos.
  • Daño en los riñones o el hígado.
  • Debilidad ósea.
  • Alteración anormal de los niveles de colesterol.
  • Mayor nivel de azúcar en sangre.
  • Problemas cognitivos y emocionales.

Todos estos efectos deberán ser controlados por los médicos responsables por el tratamiento. En algunas ocasiones podrán ser paliados,pero en muchas otras no será posible.